Dolor de hombro. Cifosis dorsal (IV)

Para concluir esta tetralogía que habla sobre el hombro doloroso, vamos a hablar de la relación de la cifosis dorsal sobre el dolor de hombro.

Es sabido que en cifosis dorsal existe una mayor tensión de la musculatura anterior, que vence a todo el compendio muscular posterior. Nos encontramos con músculos como el recto abdominal, pectoral mayor y menor, y el esternocleidomastoideo acortados. Este desequilibrio muscular «arrastra» la columna hacia anterior, y luego, la columna cervical compensa mediante una hiper-extensión cervical para poder situar la visión en la horizontal. Ahí ya está deformado y compensado el binomio cervico-dorsal.

Pero, ¿qué sucede con la cintura escapular? ¿Cómo le afecta, de forma directa, este tipo de cambios? La columna dorsal, que es por donde basculará la escápula, será convexa, y alterará el ritmo escapular. Además, toda la musculatura inter escapular estará elongada, ya que la escápula estará siempre en ante pulsión.

Además, el húmero quedará en rotación interna, debido a la sobre activación del pectoral mayor. Quedando el espacio coracoideo reducido y comprimido, y favoreciendo el choque del troquin y troquiter con el techo del acromion. A su vez, esto arrastrará, parcialmente, la cabeza humeral hacia anterior. Quedando la cabeza humeral sub luxada, respecto a la cavidad glenoidea.

Todos estos efectos se verán exacerbados cuando el paciente haga una flexión humeral, ya que este movimiento se verá frenado por todos los músculos acortados de la parte anterior, y por la falta de extensión dorsal. Esta falta de movimiento será compensada por el paciente forzando la articulación, y generando una mayor compresión sub acromial.

Por todo esto, involucrar en el tratamiento la flexibilización de la columna dorsal en cifosis será importante para conseguir mejores resultados.

Manuel Tey

Fisioterapeuta Colegiado

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